Recuerdo a una niña de ocho años haciendo cuentas con sus dedos en la registradora de una cafetería,  intentando verificar que le habían cobrado correctamente, mientras un hombre muy alto, de corbata, con dos libros bajo su brazo le esperaba en la puerta. Al salir, guarda el dinero en una pequeña bolsita que le ha hecho su abuela y continúa haciendo cálculos mentales para afrontar el siguiente gasto. Feliz  y sintiéndose grande, comprende que el dinero es un tema serio. 

Esos éramos mi padre y yo, en un día compartido donde él hacia su trabajo y yo, en vacaciones escolares, aprendía sin saberlo una de las herramientas más importantes y útiles de mi vida: Inteligencia financiera.

Y por eso, me apasiona este tema, común para algunos y complejo para otros, porque conozco con mi experiencia los beneficios de desarrollar desde la infancia una relación seria, coherente y tranquila con el dinero, mas allá de ahorrar monedas en una alcancía. Sé que crear un plan para cumplir un sueño, como yo lo hacía en la agenda de mi padre, no sólo te ayuda a hacerlo realidad sino que te deja con saldo a favor emocional y financiero.

Mi objetivo se centra en aportar conocimiento y herramientas a padres e hijos que les permita pasar de “depender” a “manejar” el dinero, convencida de que así , en el futuro, nuestros hijos cumplirán sus sueños y no solo pagarán cuentas e intereses en tarjeta de crédito. 

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